Archive for the "Chistes chistosos" Category

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Tres changitos se encontraban muy

Tres changitos se encontraban muy aburridos arriba de una palma de coco y entonces uno de ellos dice: ¡Ya se, vamos a tirarles cocos a los animales que pasen por abajo!

Pasa el elefante por debajo y le empiezan a tirar de cocotazos y los changitos con su desmadre allá arriba: ¡Jaaa,jajaja! ¡Elefante pendejo, ni porque estás bien grande, no nos puedes hacer algo!¡jajaaa!¡jajajajaa!

El elefante enojado se va maldiciendo a los changos. Al rato pasa el león y lo mismo, a aventarle de cocotazos. ¡Jajaja! ¡jajajaaaa! ¡puto león, no que eres el rey de la selva, a ver súbete ¡jajajaaaa!

El león se larga también refunfuñando.

Ya se habían calmado los changos, cuando ven que venía el rinoceronte, y entonces se preparan con los cocos y le empiezan a tirar, y muertos de la risa, ¡Jaa!¡jajaaajaajaa!¡pendejo rinoceronte piel de hojalata, a ver si eres muy resistente! ¡jajaaajaja!

El rinoceronte enfurecido se va, pero de repente a unos cuantos metros se da la vuelta y con los ojos rojos y vidriosos, saliéndole humo de la nariz como toro en brama, se encarrera hacia la palmera y madres, piche palmera parecia de elástico ¡chin!¡pum!¡cuaz!¡cataplum! de un lado para otro y los changos aferrados como garrapatas a la vaca ¡aaaahhh! pero no se cayeron.

Entonces que se vuelve a enfilar el rinoceronte y madres de nuevo a la palmera que rebota de lado a lado ¡chin! pum! ¡cuaz! ¡cataplum! y los changos muertos de miedo pero bien agarrados todavía; pero el rinoceronte no se da por vencido y va de nuez contra la palmera ¡chin!¡pum!¡cuaz!¡cataplum! y que sale volando por los aires uno de los changuitos y ¡puuuffff! da el costalazo. Cuando se levanta, todo traqueteado y sacudiéndose, se da la vuelta y enfrente tenía al rinoceronte con cara de los mil demonios y que dice el chango:

¡Je! me bajé porque allá arriba tenían un pinche desmadre.

Le dice Venacio a Manolo:

Se encuentran Manolo y Venancio

Se encuentran Manolo y Venancio en la cantina:

Eh, Manolo, tanto tiempo sin verte

Hombre, es que estuve en Las Vegas.

¡Jolines, no lo puedo creer! ¿Y cómo te fue?

¡Muy bien, vi espectáculos increíbles y cantidad de cosas para jugar!

Jugaste a algo me imagino…

Claro, y no me vas a creer: hay miles de máquinas. ¡Cómo será que hay máquinas donde nunca pierdes!

¡Rediez! ¿Nunca, nunca?

Nunca, te lo juro. ¡Siempre ganas!

¿Y ganaste mucho dinero?

La verdad no, pero… ¡Lo que sí no sé es que voy a hacer con tantas gaseosas!

Una mujer mayor estando internada

Una mujer mayor estando internada en un hospital tiene una experiencia extra corporal y se encuentra con Dios al que le pregunta:

¿Señor, he muerto acaso?

No, hija, vuelve a la tierra que te quedan treinta años más de vida.

La mujer despierta y piensa que aprovechando que ya estaba en un hospital, tenía dinero y muchos años por delante decide hacerse todo tipo de cirugías estéticas: lipoescultura, tratamiento de varices, se quita las manchas y las estrías con láser, se estira la cara, se opera senos, piernas, glúteos y todo lo demás hasta verse con al menos veinte años menos. Al salir del hospital, luciendo más joven, la atropella una ambulancia y ahora si que se muere. Cuando se vuelve a encontrar con Dios le reclama:

¿Qué pasó? ¿No dijiste que viviría treinta años más?

¡Sí, pero, te juro que no te reconocí!

Iba un estadounidense con un

Iba un estadounidense con un tontilandés en un barco, cuando de repente el gringo se cae al agua y comienza a gritar:

¡Help! ¡Help!

Y el tontilandés responde:

A joder, gel no tengo pero si quieres te puedo dar spray.

El hada madrina le dice

El hada madrina le dice a Cenicienta:

No te olvides Ceny que apenas el reloj del palacio marque las 12 de la noche, tú tienes que salir de ahí, o en caso contrario tu vagina se volvera PAPAYA.

Sí, madrina, así lo haré.

En la hora de cena y en el momento de los postres, al príncipe le traen una tremenda papaya al jugo, y comienza a comerla con mucho entusiasmo y placer.

al ver esto, Cenicienta pregunta, ¿Te gusta la papaya, principito?

Oh sí. No sabes cuanto me gusta chupar este fruto, es lo que más me gusta. Estaria horas enteras chupando y saboreando esta rica fruta. A propósito a qué hora me dijiste que

te tenías que ir a casa.

A lo que Cenicienta respondió:

¡Como a la una… una y media… mi amor!

Esto es una pareja de

Esto es una pareja de recién casados que tras haber hecho el amor el día anterior, la mujer le dice al marido:

Pepe, yo estoy embarazada.

¿Cómo vas a estar embarazada, María?

Que sí, Pepe, que se me ha hinchado la barriga de una forma que no es normal y muy rápido; eso sólo puede ser un embarazo.

Bueno, vamos al médico.

Y Pepe y María van al médico, y tras hacerle las pruebas a María les comenta:

Pues usted no está embarazada, lo único que tiene es aire en la barriga. No sé cómo se le ha metido pero tiene aire.

Al mes, Pepe y María vuelven a hacer el amor y al día siguiente otra vez se le hincha la barriga y creyéndose embarazada van otra vez al médico; éste les vuelve a decir:

No está embarazada, es sólo aire.

Al mes, otra vez lo mismo:

Es sólo aire. No sé como lo haces, Pepe, pero le metes aire en la barriga al hacerle el amor.

En eso, que se entera todo el pueblo de lo que le pasaba a Pepe, y cuando éste andaba por la calle le decían:

Hola, ventoso. Adiós, ventoso. ¿Qué te cuentas ventoso? Mira por ahí va el ventoso.

Después de un mes aguantando esto, Pepe va por la calle y cuando se lo vuelven a decir, contesta pegando voces para que se enterara todo el pueblo:

Mira, me voy a comprar una pistola y al próximo que me diga ventoso le pego dos tiros.

Dicho y hecho, Pepe se compró la pistola y eso llegó a los oídos del párroco del pueblo, quien lo llamó para que fuera a hablar con él. Cuando Pepe va a la iglesia, el cura le amonesta:

Pepe, ¿es verdad lo que me han comentado: que le vas a pegar dos tiros al próximo que te diga ventoso?

Sí, padre, ya me he comprado la pistola; es más, la llevo en el bolsillo.

Al escuchar eso, el párroco trató de convencer a Pepe para que no lo hiciera; tras dos horas de conversación Pepe le dijo:

Bueno, está bien, padre, cuando me vuelvan a decir ventoso me aguantaré y no le pegaré dos tiros.

Tras hacerle prometerlo, se despide de Pepe. Pero, instantes después de que Pepe se fuera de la iglesia escucha dos tiros. El religioso sale corriendo a la puerta de la iglesia gritando:

¡Hay que ver Pepe lo que ha hecho! ¡Y me acababa de prometer que no le iba a pegar dos tiros a nadie, aunque le dijeran ventoso!

Afuera de la iglesia se observa a un ciclista con dos balazos en el cuerpo y su bicicleta tirada en el suelo.

¡Pepe, qué has hecho, no me acababas de prometer que aunque te dijeran ventoso no le ibas a pegar dos tiros a nadie!

Mire, padre, que me digan ventoso, vale. Pero que me cojan la picha para inflar la rueda de la bicicleta, no.

Una seora de unos 60

Una señora de unos 60 años se va sin su esposo a un Congreso a Cuba. Cuando llega al hotel de La Habana encuentra en su habitación a un negro de dos metros desnudo con una pilila que quitaba el sentido. Hacen el amor una y otra vez hasta que amanece… ella le pregunta: Mi amor ¿cómo te llamas? Y el responde: no te lo pienso decir porque te reirías.

Y así día tras día durante una larga semana hasta que llega el día de regreso a España.

El cubanito la acompaña al aeropuerto. Y una vez más y antes de despedirse le dice al negrito: por última vez, dime cómo te llamas.

El le responde: Prométeme que no te vas a reír… Me llamo Nieve.

La señora suelta una gran carcajada… Y el cubano le dice: ves como te reíste…

Y responde la señora: No me reído de tu nombre, sino de la cara que va a poner mi marido cuando le diga que estuve una semana en Cuba con 35 centímetros de nieve.

El nuevo sacerdote de una

El nuevo sacerdote de una parroquia estaba demasiado nervioso en su primer sermón que casi no pudo hablar. Antes de iniciar la segunda homilía, le preguntó al monseñor cómo podría hacerle para relajarse, y éste le sugirió que la próxima vez que subiera al púlpito pusiera un poco de vodka en el agua y que después de unos sorbos se sentiría más relajado.

Al siguiente domingo, puso el consejo en práctica y sintió que podía hablar incluso en medio de una tormenta; se sentía de maravilla. Después de regresar a la rectoría de la parroquia encontró una nota del monseñor:

Querido padre:

1. La próxima vez, tome sorbos en lugar de tragar.

2. Son 10 los mandamientos, no 12.

3. Fueron 12 los discípulos, no 10.

4. No nos referimos a la Cruz como aquella T grandota.

5. No nos referimos a nuestro Salvador Jesucristo y sus apóstoles como JC y su banda.

6. David derrotó a Goliat, nunca le pateó el fundillo.

7. No nos referimos a Judas como el culero.

8. El Papa es sagrado, no castrado, y no nos referimos a él como El Padrino.

9. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son Papi, el Junior y el Aparecido.

Atte. Monseñor

Estaba una enorme fila de

Estaba una enorme fila de gente que aguardaba para llegar con San Pedro, ya que él les diría si se iban al Cielo o al Infierno, en eso pasa una señora y él le dice:

Señora, confiese el mayor error que cometió durante su vida.

La verdad, San Pedro, es que yo cuando me casé ya no era virgen, pero mi esposo nunca lo supo.

Está bien, hija, todos cometemos errores, adelante puedes pasar al Cielo.

La señora se va al Cielo; después de un rato, llega hasta San Pedro una mujer vieja, pero que aún era virgen y antes de que San Pedro pudiera decirle algo, ella lo interrumpe y le dice muy orgullosa:

Señorita vieja.

Al Infierno por pendeja.