Archive for the "Chistes chistosos" Category

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Una mujer de 25 aos

Una mujer de 25 años le cuenta a una amiga sobre su matrimonio con un señor de 65.

Es tan caballero: me trae flores todos los días, me regala bombones, me lleva de paseo, fuimos de vacaciones a Hawai, me compra ropa todas las semanas, cine, teatro, cenas en los mejores restaurantes, joyas, etc.

¿Y en la cama?, pregunta la amiga.

En la cama hacemos el tratamiento.

¿Cuál tratamiento?

Él trata y yo miento.

Estaban un filipino y un

Estaban un filipino y un judío de los Estados Unidos viajando en el mismo asiento de un tren, en silencio. De pronto, el judío se levanta y le pega tremenda bofetada al filipino.

¿Qué pasa, estás loco?, reclama el filipino.

¡Esto es por Pearl Harbor!, contesta el judío.

¡Cálmate, os que atacaron Pearl Harbor fueron los japoneses, y yo soy filipino!”

Japonés, chino, filipino… ¡Para mí todos son iguales!

Al filipino no le quedó otra que aguantarse el golpe y volvió a acomodarse en su asiento. Cinco minutos después, se levantó y le plantó un tremendo puñetazo en la cara al judío.

¡¿Qué pasa? ¿Acaso estás loco?, protesta el judío.

¡Esto es por el hundimiento del Titanic!

¡Pero lo que hundió el Titanic fue un iceberg!

Iceberg, Goldenberg, Rosenberg… ¡Para mí todos son iguales!

Cierto da, un campesino de

Cierto día, un campesino de 14 años, en la flor de la adolescencia, le dice a su padre:

Oye pape, tu sabe que yo ya tengo mis pelos y bueno… tengo que probar la lanza poh…

Y el padre le dice:

Mira mejo, yo te huá pasarte la plata para que vayas a la casa de la Rosa (Casa de Remolienda muy conocida por todos en la zona).

LLega el muchacho allá y toca la puerta, lo sale a atender la Rosa, el le dice:

Sabe que yo, bueno, yo vengo a utilizar el servicio poh oiga.

Y la Rosa le pregunta: ¿Tienes experiencia?

No pero…

Mira, te doy un consejo, le dice la Rosa, ándate al bosque y a cada árbol que le veas un hoyo, clávale el instrumento y después de un tiempo vuelves.

Parte raudo el huaso y cada árbol con hoyo, árbol embarazado.

Después de un mes vuelve el huaso a la casa de la Rosa, con una tabla bajo el brazo, y le dice: ya volvï ya pueh…

Débora, ya ven y atiende al joven.

Entran a la habitación y Débora se coloca en posición de mesita de centro y el huasito saca su tabla y le manda un costalazo en pleno orto.

La Débora se da vuelta y le pregunta: ¿Que estaí haciendo hueón?

¡Estoy viendo que no tenga abejas poh…!

En la noche del aniversario

En la noche del aniversario número veinticinco del feliz matrimonio, el esposo llega a casa arrastrándose de la borrachera. De puro milagro dio con su casa. Cuando lo ve su esposa, muy indignada, le reclama:

¡Pero si estás bien borracho! ¡No lo puedo creer! ¿Por qué en nuestra noche de aniversario?

Yo… Sólo obedecí tus órdenes, mi amor… ¡Hip!

¡¿Cuáles órdenes, inútil?!

Leí tu nota, ¡hip!, que decía: ¡Te espero esta noche embriagado, papito!

Hecha un basilisco, la mujer le aclara:

¡La nota decía ENVIAGRADO, pendejo!

Un argentino manejaba un taxi

Un argentino manejaba un taxi en el exterior. Se sube una chica muy bien dotada por la naturaleza y le pregunta:

¿Llega al Metro?

Y el argentino, agrandado le dice:

Al metro no llegará, pero que vas a gozar, eso te lo aseguro…

Llegan dos tontilandeses a un

Llegan dos tontilandeses a un autocine, se estacionan y comienzan a ver la película. A mitad de la película uno de ellos le dice al otro:

Oye Paco, esta película es bien mala, ¿verdad?

Sí, Manolo, tenemos que hacer algo para vengarnos de este cine.

¿Y qué quieres hacer?, dice Paco.

No lo se ¿qué dices tu?

Ya lo se, ¡vamos a romper los asientos!

Una vecina le dice a

Una vecina le dice a otra:

Carmen, ¿estás enferma? Te lo pregunto porque he visto salir a un médico de tu casa esta mañana.

Mira, vieja chismosa, ayer por la manana yo vi salir a un militar de la tuya y no estamos en guerra, ¿verdad?

Iba un negro por el

Un hombre entra a un

Un hombre entra a un bar y pide una cerveza. El encargado del bar le cobra 15 centavos. Aunque confundido por lo bajo del precio el hombre paga.

Después de un rato, decide pedir otra cerveza y una carne asada. El cantinero le cobra 50 centavos: 15 por la cerveza y 35 por la comida.

Tras terminar su cerveza y su comida, el tipo llama al cantinero:

Oiga, ésta fue la mejor carne asada que he comido en mi vida y seguramente la más barata. Me gustaría hablar con el dueño para agradecerle.

No hay problema. El dueño está en el piso de arriba con mi esposa.

¿Y qué hace el dueño allá arriba con su esposa?

¡Probablemente los mismo que yo hago con su negocio aquí abajo!

Viajaban en avin un cura

Viajaban en avión un cura y una monja; de repente falla el motor y caen en medio del desierto. Comienzan a caminar con la esperanza de encontrar un oasis. Hallan un camello y se suben en él. Pasan las horas, los días y del oasis ¡nada de nada! Por lo que es demasiado para el pobre camello, y éste muere. Entonces el sacerdote repara en la monjita, que a decir verdad no estaba nada mal, y el instrumento se le empieza a poner duro, razón por la cual se acerca a la monjita y le dice:

Mire, aquí nos vamos a morir, nos hemos portado muy bien obedeciendo en todo al Señor, por tal motivo tengo la seguridad de que si cometemos un pecadillo se nos perdonará allá arriba, así que ¿por qué no fornicamos hasta morir?

¡Cómo cree, padre!

Ándele, hagámoslo, al fin y al cabo de que nos morimos, nos morimos

Después de no mucho insistir la monja acepta, y le dice el sacerdote, a ver, enséñeme su cosita.

La monja se levanta el hábito y le muestra tremendo mollocoyo, y todo excitado le pregunta, ¿y eso qué es?

¡El paraíso!, le contesta la religiosa.

Después, la hermana le dice al cura que le muestre lo suyo. El padre inmediatamente se despoja de su investidura y deja ver tremendo animalote, y la monja le pregunta: ¿y eso qué es?

El religioso agarrándose el instrumento con ambas manos responde, ¡esto es la pura vida!

¿Ah sí?, ¡Pues métasela al camello a ver si revive!