Archive for the "Chistes chistosos" Category

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Una pareja est en el

Una pareja está en el cine viendo una película porno, y el chico le pide a su novia:

Mamita, hágame la paja.

Pero yo no sé cómo es.

Él le explica que es como batir una Pepsi-Cola. Al rato, el novio empieza a gemir y ella le pregunta:

¿Voy bien, mi amor?

Sí mamita, pero quítele el dedito.

Le dice Venacio a Manolo:


Llega un recluta a la

Llega un recluta a la oficina del comandante y éste le pregunta:

Tú, novato, ¿cómo te llamas?

Bartolo.

¿Cómo que Bartolo? ¡Dirás Bartolomé!

A mí me llama todo el mundo Bartolo.

¡Pues aquí te vas a llamar Bartolomé, como el santo Dios manda!

Y entra el siguiente:

Tú, novato, ¿cómo te llamas?

Domingomé.

¿Qué coño Domingomé? ¡Dirás Domingo!

Hombre, como al otro le ha puesto el me.

¡Márchate, Domingo, coño!

Y en eso que llega el tercero:

Tú, novato, ¿cómo te llamas?

Disculpe, señor comandante, pero ¿lo quiere con me, o sin me?

¡Sin me, cojones, sin me!

Pues me llamo Cos.

Estaba Dios con sus Arcngeles,

Estaba Dios con sus Arcángeles, creando el mundo, cuando le toca el turno de crear la Argentina, Dios dice:

Le daremos tierras fértiles, que llamaremos La Pampa, y también al norte, las mejores tierras para que cultiven las mejores uvas, que daran los mejores vinos. También le pondremos una hermosa cordillera, con nieves eternas, y le daremos inmensas playas, bosques llenos de vida, variedad de climas y fauna y bla-bla-bla…

En eso uno de los arcángeles interrumpe y dice:

Pero Dios, ¿tanta belleza y tanta fertilidad le daremos a ese país? ¿no es demasiado?

¡Sí, pero después le ponemos 35 millones de argentinos que se encargarán de hacer mierda todo!

La situacin ocurre en un

La situación ocurre en un club. Un grupo de hombres está en los vestuarios, luego de hacer deportes. De pronto, un celular (móvil), que se encontraba sobre un banco de madera, comienza a sonar; uno de los hombres lo toma y contesta:

“¿Hola?”

“¿Cariño, eres tú? Es que se oye fatal”.

“Sí, mi amor”.

“¿Estás en el club?”

“Sí”.

“Es que estoy enfrente del aparador de una tienda viendo un abrigo de piel precioso. ¿Puedo comprarlo?”

“¿Cuánto vale?”

“Tan sólo dos mil dólares”.

“Está bien, y de paso cómprate una bolsa que le haga juego, mi amor”.

“Gracias, mi cielo. También quiero decirte que…, bueno, resulta que pasé por el concesionario de coches y pensaba que igual y ya era el momento de cambiar el nuestro, así que entré y pregunté y ¿qué crees? Resulta que el BMW está en oferta y hay uno monísimo, que me ha gustado mucho”.

“¿Cuánto vale el monísimo coche con la oferta?”

“Son sólo 60 mil dólares, pero es que el coche está fantástico”.

“Está bien, pero por ese precio lo quiero con todos los accesorios. Trata de conseguir algún descuento”.

“Sí, cariño, te prometo que voy a tratar de conseguir algún descuento”.

La mujer, viendo que todas sus peticiones son aceptadas, decide arriesgarse:

“Cariño, ¿recuerdas que mi mamá quería venir a vivir con nosotros? ¿Te parece que la invite por un mes, como prueba, y el mes que viene lo volvemos a hablar?”

“Bueno, pero no pidas nada más, por favor, ¿eh?”

“¡Sí, sí, está bien! Ah, y te quiero muchísimo.”

“Yo también te quiero, un besito y adiós”.

Al colgar el teléfono, el hombre se gira al grupo y pregunta:

“¿De quién es este celular?”

Fue una noche inolvidable para

Fue una noche inolvidable para la humanidad, el 20 de julio de 1969, justamente a las 22 horas, 56 minutos, y 15 segundos, el comandante Neil Armstrong había puesto por primera vez un pie en la Luna, justo en el sector denominado Mar de la Tranquilidad, marcando para la historia un evento sin precedentes. Luego de la famosa frase: Este es un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para la humanidad, el comandante Armstrong dijo en voz baja: Y buena suerte para usted, señor Gorsky.

Esto causó asombro a los acompañantes del módulo lunar Apolo 11, el comandante Edwin Buzz Aldrin Jr. y el piloto Mike Collins, así como a todos los operadores terrestres que monitoreaban cada instante de tan importante evento. Muchos se miraron con aire de incertidumbre, sin precisar el verdadero sentido de esta frase.

Los periodistas que cubrían para el mundo toda la información, hicieron algunas preguntas a la base terrestre, acerca de la frase, pero los físicos sólo se limitaron a responder: Debe ser algún mensaje para algún cosmonauta amigo.

Algunos curiosos se dedicaron a interpretar esa frase y dentro de sus investigaciones descubrieron que no existía ningún cosmonauta Gorsky en el programa espacial de la NASA, ni tampoco existía ese nombre en los registros del programa espacial soviético. Esto provocó más curiosidad entre los periodistas quienes no perdían la oportunidad para preguntarle a Neil Armstrong acerca de la frase. Él siempre respondió con una sonrisa y un completo silencio. Por muchos años sucedió lo mismo.

El 16 de julio de 1994, cuando se celebraban los 25 años de la cuenta regresiva de la Misión Gemini 8, que hizo que la nave Saturn V, de 360 pies de altura y de 6.5 millones de libras despegara del andén 39A en el Centro Espacial Kennedy en Florida, un joven periodista recordó lo que por muchos años había sido una interrogante, y de manera sencilla le solicitó al Doctor Armstrong:

Comandante, ahora que ya han pasado 25 años de la misión, podría usted referirse a la frase Y buena suerte para usted señor Gorsky pronunciada durante su primera caminata lunar?

El comandante, con una sonrisa en los labios,, le respondió:

Bueno, ya ha pasado mucho tiempo, y en virtud que el señor Gorsky murió el invierno pasado, creo que ya puedo referirme con libertad al tema, y relató:

Era un 5 de agosto de 1940, lo recuerdo muy bien pues celebraban en mi casa, en Wapakoneta, Ohio, mi décimo cumpleaños, y como era una tarde soleada, muchos niños jugábamos béisbol en el jardín de mi casa; de pronto, uno de los chicos pegó un imparable que voló por la cerca del vecino, y como en ese momento yo estaba corriendo esa zona, brinqué la cerca que separaba nuestras casas y busqué la pelota justo bajo de la ventana del joven matrimonio de los Gorsky: una pareja sin niños que tenían cerca de veinticinco años de edad. Me dirigí sigiloso hasta la ventana de los Gorsky, pero la señora Gorsky, quien ya me había visto brincar la cerca, le reclamó a su esposo:

¡Sexo oral! ¿Quieres sexo oral? Pues tendrás sexo oral cuando ese mocoso de los Armstrong camine sobre la Luna.

Unas manzanitas se encontraban en

Unas manzanitas se encontraban en el árbol colgadas en plena sesión de chismes, cuando de pronto se escuchó caer una manzanita al suelo. Todas guardaron silencio por un momento, pero después se empezaron a carcajear de la manzanita caída.

De pronto la manzanita que había caido se voltea, las mira y les dice:

¡BOLA DE INMADURAS!

Una pareja de sexagenarios acude

Una pareja de sexagenarios acude a la consulta de un terapista sexual. Sin más preámbulos, el caballero le dice: ¿Doctor, pudiera usted observarnos mientras tenemos un coito?

El médico queda un poco atónito, pero acepta. Cuando la pareja termina, el doctor les dice: No hay nada de malo en la forma como ustedes lo hacen, y les cobra $32.

Esto sucede varias semanas seguidas. La pareja hacía una cita, llegaba, tenían relaciones sin problemas, pagaban al doctor y salían.

Finalmente el doctor les pregunta: ¿Qué es exactamente lo que ustedes están buscando? ¿cuál es el problema que tienen?

El viejo le dice:

Mire doctor, le voy a ser sincero. Ella es casada y no podemos ir a su casa, yo soy casado y no podemos ir a mi casa. El Holiday Inn cobra $50, el Hilton $78; aquí lo hacemos por $32 y el seguro me reconoce $28.

Le haban dejado a un

Le habían dejado a un niño investigar que hacían los padres con las limosnas, entonces va a la primera iglesia y le pregunta:

Padre, ¿usted que hace con las limosnas?

Y le dice: Pues mira, yo trazo un circulo y lo que caiga adentro es para mi y lo que caiga afuera es para Dios.

Va a la segunda y iglesia y pregunta lo mismo y le responde: Mira, yo trazo una línea y lo que caiga del lado derecho es para mi y lo del lado izquierdo es para Dios.

Va a la tercera iglesia y pregunta lo mismo, y le dicen:

Mira, yo aviento las monedas al cielo y lo que alcance a agarrar Dios es para el, y lo que caiga es para mi.

Una seorita va a la

Una señorita va a la iglesia a confesarse:

Perdóneme, padre, porque he pecado.

Bueno, hija, cuéntame tus pecados, le responde el cura.

El otro día estaba caminando por la calle cuando me encontré con un viejo amigo. Fuimos a tomar un café y empezamos a charlar, después fuimos a su departamento e hicimos el amor. Y como yo soy tan frúgil…

Frágil, hija, se dice frágil, interpone el padre.

Bueno, al día siguiente estaba sentada en la plaza cuando de repente se aparece otro amigo. Empezamos a charlar y después terminamos en mi departamento e hicimos el amor. Y como yo soy tan frúgil…

Frágil, hija, frágil, dice otra vez el cura.

Y ayer estaba con mis amigas cuando se apareció mi novio. Empezamos a conversar, y después fuimos a su departamento y como yo soy tan… ¡Ay! ¿Cuál es esa palabra, padre?

Puta, hija, puta.